4.12.07

My life with a dog

El dolor del domingo por la mañana lo dice todo. El día después de la mudanza uno no se despierta, resucita. Los brazos y la espalda te recuerdan que has trabajado en una oficina durante los últimos quince años y que desconoces lo que es el esfuerzo. Tanto pensar no sirve de nada.

Todo a mi alrededor es un maremagno y yo un barquito a la deriva. Imposible encontrar la cabeza o el jabón o el pan o un par de zapatos que no me rocen las ampollas. Pienso con cariño en esa idea tan lejana del sedentarismo. ¡Cómo es que he salido nómada, sin tener el don de la adaptación!

Miro con asombro un total de 100 cajas, bolsos, bolsas y maletas. Reconozco que podría vivir sin todo eso pero no puedo tomar una decisión tan importante en ese momento así que me doy unos minutos de reflexión antes de que se me ocurra una manera de empezar. A la derecha hay una caja que dice: “Literatura rusa, etc”. A la izquierda otra que dice: “Baño”. Entonces me alegro, no me he vuelto loca, sé inmediatamente por dónde empezar. En los momentos así, saber por donde empezar es un motivo de alegría.

Básicamente me dediqué todo el día a la cocina y al baño. No hay armarios ni muebles en la casa, así que el resto de las cajas las agrupé por su contenido e importancia en columnas y así se quedarán hasta nuevo aviso.

Cuando acabé con estas tareas, un poco zombi todavía, la casa ya tenía un poco de alma. Había encontrado un lugar fantástico en el centro de Madrid, más cerca del Retiro, con el suelo de madera y los techos altos, con mucha luz, con calefacción central, con la cocina nueva. En cuatro semanas había logrado resolver el problema en que me puso mi casero ilegal. Estaba muy contenta. Por fin podría descansar.

Salí a dar un paseo con Tieta y luego la dejé en casa mientras buscaba una cortina para el baño y comida para la semana. Me tardé unas dos horas. Al regresar encontré en la puerta una amenaza de mi vecina escrita en mayúsculas: "Encárgate de tu perro. No para de llorar. Es insoportable. Mañana te denunciaré con la policía y con ambiente si sigue igual". Salimos corriendo al veterinario. Empieza de nuevo el tratamiento para la ansiedad de separación y como dice Scarlet en Lo que el viento se llevó: mañana ya veremos. Siempre queda el recurso de matar a la señora.

De momento, una foto de la mudanza.

5 comentarios:

Unknown dijo...

Dime cómo hacemos para cargarnos a esa vecina insoportable. Yo te ayudo.

Te mando un par de direcciones que vale la pena visitar (hay unos amigos ilustradores detrás del proyecto).

Besos y abrazos,

M.

Emilú Soares dijo...

Te pediré ayuda, muchas gracias. Mientras tanto estoy tratando con antidepresivos especiales para perros con ansiedad por separación. Cuesta mucho superar eso, yo entiendo a la pobre Tieta.

Arturo Serrano dijo...

Qué divertido... Te mudaste!!!!! Cuéntamelo todo ya!!!! Poechita la loca de la Tieta. Y con respecto a la señora he aquí mi recomendación: averigüa bi8en tus derechos y tus responsabilidades y una vez lo hayas hecho bajas donde la vecina y le cantas las cuarenta con cara de Ifigenia. ¿Qué es síndrome de separación? Besitos!!!

Emilú Soares dijo...

Sí, la cara de Ifigenia, esa que tú dices que yo tengo, me va a venir de perla. Lo que pasa es que cuando salgo la Tieta se cree que no voy a volver. ¡Como si a estas alturas, después de tantas peripecias que hemos hecho juntas, la voy a abandonar! Eso les pasa a los miembros de una manada que no soportan la soledad, cuando el jefe no está. Yo la entiendo. Da igual que sean 15 minutos u ocho horas. La bruja-vecina no sólo me escribió esa nota, sino que me llamó a la puerta para repetirme lo de la nota y llamó a la conserje y al propietario del edificio. Una joya, pero no ha vuelto a contratacar. Mis esperanzas están en el tratamiento y lo seguimos al pie de la letra. El apartamento es lo máximo, estamos mucho más cerca del Retiro que antes. ¿Cuándo vienes?

Maie dijo...

Chica pero que vecinita te toco...no te dejo ni unas horitas libre??? venenito con ella jajajaj