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5.11.10

Mary and Max


Afortunadamente siempre hay algo especial que compartir con todos, aunque sea muy de vez en cuando. Hoy he visto Mary and Max, una película muy especial.

Aunque sigo siendo en parte una niña solitaria como Mary, he tenido la suerte de encontrar buenos amigos en todos los momentos y en todas partes.  

14.2.09

Happy ending




I'd like to buy one ticket for Breakfast at Tiffany's, please

El Chapulín Colorado está lejos resolviendo un asunto importate y yo quería celebrar por todo lo alto. En una medida inversamente opuesta a lo poco convencional que ha resultado mi vida, cada vez me gusta más celebrar formalmente los días especiales. El año nuevo, el día de mi cumpleaños... Por suerte, encontré en la cartelera del BFI exactamente la película apropiada y cerré un plan perfecto.

No llego a ser fan de Audrey Hepburn pero soy fan número uno del personaje que ella encarna, Holly Golightly. El paradigma de chica que empieza de cero y se inventa una vida completamente diferente. Deja atrás su pasado, encarnando el total desarraigo y enfrentándose a la soledad de los que viven en una gran ciudad. Su sentido del humor le ayuda a mitigar las penas. Frívola e interesada pero absolutamente leal y auténtica. Amante sobre todas las cosas de NY, los cócteles y las joyas.

Breakfast at Tiffany's se estrenó en 1961 con la clásica polémica incluida. La productora suavizó el tono original de la novela corta de Truman Capote. Aun así, pienso que la película no ha desvituado la verdadera naturaleza de uno de los personajes más interesantes del autor.

Ahora, para finalizar esta celebración con un happy ending, voy a escuchar Moon River.

18.8.08

The Darjeeling Limited, by Wes Anderson


Cuando pensé por primera vez qué sentido podía tener la frase manida de los libros de educación social y cívica en los años escolares: La familia es la base de la sociedad, la práctica me había demostrado lo contrario. Nunca me pareció que mi familia podía ser la base de algo tan serio como la sociedad (en esos años todavía la sociedad es algo serio). ¿Qué sería de la sociedad entonces? No, tiene que ser un error, una errata, pensaba.
Después de conocer a unas cuantas familias más, durante estos 38 años, no he cambiado de parecer. Aunque hay un par de ellas que son excepcionales y me asombran, son insuficientes para representar a la familia-base de la sociedad. No podrían soportar ese peso ni se justificaría que asumieran una responsabilidad así.
Sin embargo, aquel descubrimiento, primero personal y luego cada vez más amplio, podría haber sido más triste de no haber encontrado un asidero en la literatura y el cine. Cuando leí a J.D. Salinger y di con la familia Glass, supe que no estaba tan sola. La sociedad, empecé a darme cuenta, está formada por esas familias-mounstro. Familias rotas, reconstruidas, separadas, desconocidas, fragmentadas...

Así de contenta también me sentí cuando vi la película de Wes Anderson, The Royal Tenembaums. Pero este fin de semana ha resultado apoteósico, justo cuando estoy más triste que nunca porque me he tenido que despedir de Ismenia, he descubierto por fin la película del mismo director, que se estrenó el año pasado: The Darjeeling Limited.
Los hermanos Francis, Peter y Jack Whitman emprenden un viaje en el tren Darjeeling Limited por la India, sin haberse visto en un año, tras la muerte de su padre, sin tener nada en común, sin más buenas intenciones que escapar de sus crisis personales y sus secretos, con suficiente desconfianza entre ellos y con un exceso de equipaje.
Al igual que los Glass, los Tenembaums y los Whitman viven en los extremos, entre la genialidad y la oscuridad. No son familias perfectas. Nos acercamos a su ingenio con ironía y a su desgracia con humor, gracias a sus creadores. Son superdotados, hipersensibles, autocríticos, escépticos, extravagantes, descarados.
La primera parte de la película, el cortometraje Hotel Chevalier, me enganchó. La película me dejó sin respirar.

Aquí están los trailers:
Mi canción preferida del soundtrack, Where Do You Go To My Lovely, de Peter Sarstedt: http://www.youtube.com/watch?v=GWdTYeMGlB4
Y un comentario muy interesante que he encontrado: http://guillermoinj.blogspot.com/2007/07/la-familia-glass.html

16.5.08

Anita no piede el tren, a pesar de todo


Este es un diálogo de la película de Ventura Pons: Anita no pierde el tren, entre dos amigas, Anita (Rosa María Sardá) y Natalia (María Barranco).
Anita tiene 50 años. Cuando era niña quería ser actriz. En realidad, ha sido taquillera en una sala de cine, durante 34 años. Su jefe decide vender la sala y, de un día para otro, Anita se queda sin trabajo. Su perfil no encaja en la imagen de los nuevos tiempos. A falta de otras actividades, Anita asiste a diario a las obras y conoce al atractivo hombre-excavadora, mucho más joven que ella. Una noche le cuenta a su guapa vecina Natalia, que tiene unos 34-36 años, que está enamorada de él.


N: No hay tiempo que perder. ¿Cuál es nuestra meta? ¡Pescarlo! Me da igual si te casas, si te juntas...

A: Me das un poco de miedo

N: Miedo ni ostias. Son reglas infalibles basadas en una hipótesis absolutamente contrastada

A: Pero ¿qué hipótesis?

N: El hombre es un cazador por naturaleza y ¿qué es lo que más valora? La pieza más difícil de conseguir. Primera regla: Tú déjale tomar la iniciativa pero ponle muchas barreras, muchos obstáculos, muchas dificultades...

A: ¿Para qué?

N: Para comer pan con tomate... ¡Pa follar, coño! Anita, que pareces tonta. Segunda regla: ¿Por qué los hombres se echan para atrás cuando ven un compromiso?

A: Yo no lo sé

N: Porque las mujeres somos idiotas y nos abrimos enseguida. Y no, Anita, hay que dar mucha caña, caña, caña... En la primera cita, no más un beso. Y retrasar el momento del acto. Retrasa, retrasa, retrasa. Que se impaciente. Así en cuanto hagas el amor la pasión será el triple. Tercera regla: Cuando estés con el cigarrillo después de...

A: Es que yo no fumo

N: ¡Calla! Cuando estés con el cigarrillo después de no te pongas a hacer planes como una loca. Que si mañana, que si pasado, porque se asusta y sale corriendo.

A: Yo no entiendo

N: Es muy fácil, es el ABC

A: Pero Natalia, todo esto se contradice con lo que hemos ganado y aprendido las mujeres todos estos años

N: Y ¡para lo que nos ha servido! Eh, qué pasa, ¿es que a estas alturas eres una taquillera feminista?

A: ¡No! No soy feminista y por desgracia ni taquillera. No me lo puedo creer. ¿Es que las mujeres nos hemos quitado y quemado los sostenes para nada?

N: Pero ¿cuándo te has quitado tú los sostenes?

A: Yo no, pero lo he visto en una película

N: Ves demasiadas películas

A: Cuando por fin vivimos en una época en la que las mujeres podemos tomar la iniciativa, tú quieres que yo...

N: ¡Eres una taquillera feminista e intelectual!

Cuando vi por primera vez esta película, hace años en Caracas, alucinaba. Siempre me he acordado de Anita, por muchas razones. Porque nunca he escuchado los consejos de mis amigas-natalias, porque ella es una mujer valiente, porque está enamorada del cine, sin ser una cinéfila, y de paso porque yo cumpliré 50 años un día de estos, como todo el mundo.

24.7.07

Odette. Una comedia sobre la felicidad

En las películas francesas, a excepción de Amelie, siempre hay un personaje central que intenta convencer a los demás de que el resentimiento es la única forma de vida válida y que, como consecuencia de ello, las buenas intenciones no existen en realidad. Me pone de muy mal humor escuchar a los franceses en el cine criticar a los norteamericanos y a su país, por poner un ejemplo, desde una absurda perspectiva de superioridad. Por eso, cuando alguien me dice que no le gusta Amelie, lo entiendo, porque creo que se trata de una película naturalmente antifrancesa. Me acordé de todo esto el otro día porque ví Odette, una comedia sobre la felicidad. Las energías que tiene esa mujer para llevar adelante su vida, su sentido práctico y el enfoque optimista que predomina en todas sus acciones es para quitarse el sombrero, sin más.




Hoy a las 7:30, en lugar de ir al trabajo como lo hago siempre, en autobús, he ido andando. Atravesé el parque de El Retiro y tuve media hora para desintegrarme en el paisaje y olvidarme de las circunstancias. Como un baño en el mar.

Mi horóscopo dice que las circunstancias no son favorables en el trabajo, con razón. Lo bueno es que las vacaciones empiezan el 27 de julio, y este año sí tengo un plan. Voy a Portugal, y durante 28 días podré mirar de frente al Atlántico.

No voy a tomar ninguna decisión importante. No se toman decisiones en las vacaciones. Me voy a llenar de energía para las que voy a tomar al llegar. Necesito esa energía. Me acordaré de Odette, y de Amelie, por supuesto.


26.2.07

Hacer lo correcto

Do the right thing de Spyke Lee en mi época universitaria era una peli de culto. A mí me gustaba también por el título. Siempre me ha parecido un hecho más que prodigioso hacer lo correcto. Con el tiempo me ha quedado claro que la cuestión se resuelve siempre en la práctica, como la mayor parte de las cosas importantes.
A la hora de la verdad, en las circunstancias más difíciles, hacemos lo que podemos y eso es lo correcto. Pero ¿por qué si hemos sido capaces de sobrevivir a una guerra nos surgen tantas dudas cuando nos enfrentamos a un pequeño problema del corazón, a uno de esos asuntos pequeño-burgueses, como una piedra en el zapato?
El viernes pasado hablaba con unas amigas sobre lo fácil que es para nosotras pasar la noche con un tipo que no nos interesa para más nada y tan difícil hablar con sinceridad sobre nuestros sentimientos. Son especialmente delicados los temas que tienen que ver con celos, compromiso, futuro, hijos... ¿Estamos a la deriva todavía, en medio de la lavadora, las pastillas anticonceptivas, el trabajo, el divorcio y la práctica sexual?
En los casos importantes tenemos necesariamente que hacer algo, porque la situación lo requiere. Por eso hacemos lo correcto cuando hacemos algo, lo que sea, y la sensación es liberadora porque estamos obligados a hacer algo y sólo tenemos una oportunidad.
En las relaciones de pareja, en cambio, hay situaciones intermedias, grises, en las que podemos hacer algo o todo lo contrario, huir, callarnos, enfrentarnos, seguir adelante, aguantar, terminar. Es una zona en la que parece que no hay nada correcto, para bien pero también para mal.
Me gustaría creer que hay un punto medio, entre el pre y el postfeminismo, para desenvolvernos con soltura cuando tengamos una de esas molestas piedras en el zapato y hacer lo correcto sin autocensurarnos.

6.2.07

L'Atalante



Casi siempre cuando hablamos de nuestra iniciación en el amor hablamos de la primera vez que nos enamoramos, por ejemplo. Lo suelo hacer yo también, sin embargo, siempre he tenido presente a la primera persona que se enamoró de mí. No sé, será porque me sorprendió mucho. Hace poco esa persona a la que no veo hace diez años o más, salvo en un encuentro casual y veloz, en la Plaza de La Castellana de Caracas, ha dado con este blog por azar y me ha dejado una nota.

Ahora que ha pasado tanto tiempo me gustaría volver a decirle lo provechoso que ha sido siempre para mí conservar ese recuerdo. Así que, Ale: muchas gracias por ayudarme sin quererlo tantas veces a distinguir lo que es el auténtico amor, por llevarme a ver L'Atalante en aquella época mágica, poética y arrabalera, por 1992. Discúlpame siempre por todo lo malo.

8.8.06

My life as a dog




He dejado de ver a Tomás Fernández hace mucho tiempo, tanto que ya ni sé. Recuerdo con gusto los buñuelos despeinados de yuca que le dieron a conocer como un joven promesa de la gastronomía venezolana, en la casa rosada de El Hatillo. La gente llamaba a su cocina "cocina de inspiración". La verdad es que Tomás andaba haciendo gestiones para que la inspiración se quedara instalada en su vida, no tenía sentido utilizarla sólo para un oficio concreto.
Así fue como me contagió su pasión por My life as a dog. Una película sueca que yo no había visto cuando nos conocimos y que según él era una inspiración para la vida. A partir de entonces se me ha quedado grabado un niño de doce años que, en medio del infierno, se las arregla para salir adelante pensando siempre que podría estar peor. Un niño con una entereza y un sentido del humor desbordantes. Una manifestación en contra del victimismo.
Tenía razón Tomás, era necesario una inspiración así para sobrevivir con algo de gracia a los cataclismos que vendrían.

Por cierto, he descubierto que Tomás tiene un blog: http://tomasnomas.blogspot.com/