En Madrid 2006 conocí al Chapulín Colorado carpintero. Un oficio que a ratos le daba de comer muy bien, pero que permanentemente le llenaba de satisfacción. Después pasó lo que pasó en España y llegó el momento de llegar a Londres. La respuesta inmediata era la cocina y para eso había que hacerse con un curriculum vitae ad hoc. Y, por supuesto, había que recorrer muchas calles. Al final del cuatro o el quinto día, sin otra copia del curriculum y perdido en una zona desconocida, aterrizó frente al manager de un pequeño y super ventas restaurante mexicano del centro. Así empezó la historia del super héroe cocinero.
Dos años y medio de grandes sacrificios al frente de esa cocina le alimentaron todas las ganas del mundo de dar un paso adelante en su nuevo oficio y comenzó a buscar trabajo en una cocina más grande y profesional.
En temas de entrevistas y pruebas, de aquí para allá, estaba todavía la semana pasada, cuando tuvimos esta conversación:
Cómo fue la cosa
Bueno. Creo que bien
Cuéntame
Tuve que abrir unas ostras, llegando
Y qué tal
Nunca había abierto ostras
...
La primera fue difícil pero después de la primera puedes abrir 500
Y después de todo, de arreglárselas con el inglés, las ostras y todo lo demás, logró encontrar lo que estaba buscando.
Y yo aquí, celebrando la capacidad para reinventarse de mi super héroe favorito y esta nueva etapa en su vida como chef, todavía enamorado de la carpintería.
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29.9.11
13.2.08
Felicidad
De entrada, si me preguntan cómo llevo la felicidad no sé qué contestar, prefiero pasar a otro tema. La felicidad me pone muy nerviosa. No es tristeza ni resentimiento, nada de eso, simplemente estoy más preparada para la lucha contra los elementos que para las buenas noticias. Sospecho de las personas que practican deliberadamente el “buen rollo”, día tras día.
A lo que voy es a que la actitud natural, al menos para mi, es la de sobrevivir. Diría que es un ciclo: en primer lugar, sobrevivir. Con suerte, alegrarnos de sobrevivir y, de vez en cuando, ya como apoteosis, ser felices.
En la práctica a mí me ha pasado algo así. Durante los últimos siete años lo único que hice fue salvaguardar el nido, huir de las fieras para conservar el pellejo, espantar a los espíritus malignos, ponerme encima una piel para protegerme de las inclemencias metereológicas, llorar como un elefante por la partida de los seres queridos y hacer gracias como un mono para ganarme el pan. Más que aburrida, estos años me dejaron incrédula y agotada, pero el momento llegó.
Hace dieciocho meses, Tieta y yo conocimos al Chapulín Colorado en El Retiro, nuestro lugar preferido en esta ciudad sin playa. Era una tarde de primavera, cálida pero no calurosa, bajo ese cielo tan bonito que tiene Madrid.
En el mismo parque, hace 21 días, nos hicimos esta foto, el día que celebramos nuestra boda. A pesar de que es invierno todavía, estábamos bajo un cielo de privamera, ese tan bonito... Porque eso es lo que tiene la felicidad, que viene con todo.
Comparto esta noticia sólo por una razón, aunque hay muchas más: es lo mejor que me ha pasado en la vida, porque me la ha devuelto del todo.
15.3.07
El Chapulín Colorado 2007

¿Todos recordamos al Chapulín cuando necesitamos que alguien nos rescate? La magia del superhéroe de los calzoncillos por fuera y el escudo de corazón, consiste en reforzar esa idea. En los episodios siempre pasa lo mismo y no por eso el efecto es menos poderoso: alguien tiene un inconveniente y lo invoca, él hace una atropellada aparición para resolver el conflicto, improvisada y casualmente pero con una voluntad y convicción arrolladoras, en el último minuto, justo antes de que se acabe el capítulo.
Imagínate una segunda temporada, treinta años después o un poco menos, en la que pudiéramos ver al Chapulín Colorado, en persona, día tras días, resolviendo sus propios problemas y necesidades, sin uniforme. Imagínate qué ilusión ver eso, después de que ha sido toda la vida tu superhéroe favorito.
Imagínate una segunda temporada, treinta años después o un poco menos, en la que pudiéramos ver al Chapulín Colorado, en persona, día tras días, resolviendo sus propios problemas y necesidades, sin uniforme. Imagínate qué ilusión ver eso, después de que ha sido toda la vida tu superhéroe favorito.
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